jueves, 11 de diciembre de 2008

My sweet lord

“!Ah… filosofía, jurisprudencia, medicina y hasta teología!,
todo lo he profundizado con entusiasmo creciente y heme aquí,
pobre loco, tan sabio como antes”
Goethe (“Fausto”)

En Telemadrid,
analizando algunas consecuencias del atentado del 11-M en Madrid,
una mujer se quejaba porque le dieron el cadáver equivocado,
que vaya organización era aquella y que le habían hecho daño.

Ella ya les decía a los médicos que aquella no era la nariz de su hija,
que haber dónde estaba el percing y los tatuajes.
Pero ellos le decían y aseguraban lo contrario:
Que sí mujer, que es tu hija,
lo que pasa es que no quieres aceptarlo pero es normal,
no te preocupes por eso,
estás trastornada,
ahora te atiende este señor con bata
que te arreglará con unas pastillitas muy científicas.

Días después,
cuando la señora y sus familiares y amigos
ya habían velado juntos aquel cadáver destrozado,
cuando ya habían celebrado el funeral y hasta le habían incinerado,
les llega una nota del Hospital
para que vayan a reconocer otro cadáver.

¿Otro?
¿Cómo puede ser?
Pues sí, al final el de su hija,
y no aquel otro al que tanto habían llorado
y por el que tanto habían rezado.

Bueno,
pues al final ya tiene la señora el cadáver de su hija
y vuelve a repetir los pasos que había seguido
con el cadáver equivocado,
es decir,
vuelta a reunirse todos, velatorio, funeral, más llantos y más lloros.

Entonces, me pregunto yo,
si cree en lo que hace con tanta ceremonia católica,
¿a qué vienen las quejas?
¿Que le ha salido más caro de lo que esperaba?
De acuerdo;
Que pida lo que gastó a quien corresponda la equivocación.
Ahora bien,
¿qué mal ético o moral le puede haber hecho llorar la muerte
y rezar por el alma de cualquier persona aunque no sea su hija?
¿Es que no hubiera hecho Jesús
--supuestamente su Maestro--
lo mismo?
Una Oración es una conversación con "Dios",
así pues agradecida debía estar a la Vida por brindarle no una,
sino dos ocasiones para hacerlo desde lo más profundo
y desde lo más sincero de sí misma.

Por otro lado,
me agradó escuchar que en un colegio dijeron a los Niños
que todas esas personas muertas,
casi doscientas,
habían subido al cielo para convertirse en Estrellas.
Desde luego que imposible es demostrar lo contrario,
cierto que de la explosión de Estrellas venimos,
y que falta hará que nos iluminen.

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