jueves, 12 de febrero de 2009

AGUJEROS

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"Aunque ocasionalmente tengamos que atender a los niveles más bajos de la jerarquía, la mayoría de los habitantes del mundo desarrollado nos movemos en base a nuestras necesidades psicológicas más que por las físicas. Son las necesidades psicológicas las que están detrás de casi todos los deseos.

(...) Nuestras necesidades insatisfechas de seguridad, poder y aprobación nos llevan a tomar decisiones políticas, económicas, medioambientales e industriales inadecuadas. (...) Desde el momento en el que nacemos, nuestra cultura nos impulsa a creer que nuestro bienestar externo es la fuente de la realización interior. (...) Compramos más ropa, vamos a más fiestas, comemos más, intentamos ganar más dinero, o nos cansamos de todo esto y probamos otras cosas, jugar al squash, comprar una cámara de video, o mudarnos y buscar nuevos amigos. Pero, a pesar de todo, la verdadera paz interior continúa eludiéndonos. Somos como aquel, que habiendo perdido la llave en otra parte la buscaba debajo de una farola porque había más luz.

(...) Bajo esta luz, la amenaza nuclear, el efecto invernadero, la destrucción de la selva tropical, la extinción de especies a gran escala, la lluvia ácida, la erosión de la tierra, la destrucción de la capa de ozono, el problema de los residuos nucleares, la contaminación, la crisis energética, la crisis Norte-Sur, la crisis económica, la crisis alimenticia, la crisis del agua, la crisis de la vivienda, la crisis de la sanidad y otras muchas crisis que la humanidad afronta, son en su conjunto síntomas de una más profunda crisis psicológica.

(...) Lo que reside en el trasfondo de la mente es el anhelo de alcanzar un estado de consciencia más feliz. Ese es el criterio fundamental por el cual, consciente o inconscientemente, tomamos nuestras decisiones. (...) El error no está en la búsqueda de un estado interior más agradable, sino en cómo lo buscamos. El condicionamiento cultural nos ha atrapado en una mentalidad materialista, un sistema de creencias que dice que si no somos felices hace falta cambiar algo en el mundo material.

(...) Esta es la presunción superflua sobre la que se levanta gran parte de nuestro egoísmo, y es, en fin, la razón por la que somos adictos a lo que tenemos y a lo que hacemos. (...) Esta es nuestra adicción más peligrosa: nuestra adicción a las cosas, ya que ésta es la que fundamenta el materialismo de nuestro tiempo. Y en ninguna otra parte resulta ésta adicción más evidente que en el apego al dinero"

El Agujero Blanco en el Tiempo, Peter Russell

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