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sábado, 17 de enero de 2009

WE CAN...

Podemos cuando te miras y te sientes en algún Espejo que te guste, que te fíes de él que no reflejará lo que no eres, lo que no piensas ni lo que no sientes. A esa persona que te encontrarás, cada cual a sí misma, sí que le puedes cambiar de arriba abajo.

Desde fuera te pueden ayudar, te pueden señalar una dirección, un camino, te pueden reflejar como si fueran espejos, te pueden provocar una nueva idea o nuevos pensamientos, sensaciones nuevas, otras que tenías olvidadas o rechazadas, pero nada de esto ni más, harán que cambiemos si no ponemos voluntad personal en ello, si no queremos hacer ese cambio por las razones que fueran y preferimos seguir como hasta ahora.

Todo me refleja porque en todo me veo. Todo es un espejo donde podemos vernos, un espejito de bolso o de bolsillo, el otro más grande que es el del armario, en los cristales del coche o en los escaparates, a ver qué guapa estoy, a ver qué guapa voy, a ver qué guapa me ven, como si cada persona nos viera de igual manera. Sabiéndolo, hay quien se encuentra mirando al cielo, al azul inmenso o a las nubes que lo cruzan o lo tapan, o también recorriendo con la mirada las miles de estrellas que puede ver y las millones que imaginas aunque no las veas. Miremos donde miremos, nos busquemos donde nos busquemos --incluso con los ojos cerrados en postura de loto, de txibirita o de tumbada--, lo importante es lo que piensas y sientes desde que decides buscarte hasta que decidas que te has encontrado.